Hoy Cantabria se ha despertado con resaca europea. Pero esta vez no ha podido celebrar el gran triunfo de su equipo como le gustaría. A pesar del 3-1 que le metió al Manchester City ha sido eliminado de la Copa de la UEFA y no ha estado, por tanto, esta mañana en el bombo que decidía la suerte de los equipos clasificados para los dieciseisavos de la competición europea. Tras una noche de sonrisas primero y lágrimas después llega el momento de la reflexión. Con lo que hay que quedase es con el buen partido que hicieron todos los jugadores. Hasta los que estaban más discutidos se contagiaron del espíritu ganador de campeones como Munitis y Serrano. Toda Europa ha visto de lo que es capaz este Racing.
Esta vez si que hicieron los deberes y sacaron su once de gala (porque a mi me parece mejor Valera que Pinillos, al menos más ofensivo, y Luccin que Lacen), excepto Toño, que no pudo jugar por lesión. El portero titular fue el suizo Coltorti, y la verdad es que no lo hizo nada mal, en las pocas ocasiones que tuvo para demostrar sus habilidades.
Uno de los culpables de este sueño que ha sido la UEFA fue Marcelino. Si no llega a ser por él no habríamos conocido lo que es jugar en estadios como el Parque de los Príncipes. El ex entrenador del Racing estuvo presente el jueves en el palco del Sardinero, y vivió el partido como un racinguista más. Se alegró con los goles y con el juego se decepcionó con la eliminación final del equipo de la competición europea. Si no hubiera sido por que en el primer partido de UEFA, contra el Twente, jugamos con suplentes, quizás el final habría sido distinto. Pero eso nunca lo sabremos.
Todos sabíamos que esto iba a acabar tarde o temprano, pero a pesar de todo, y por la crueldad con la que fuimos eliminados, nadie podía reprimir las lágrimas. Después de esta experiencia nunca podremos olvidar los viajes a Finlandia, Holanda y París. Los partido en casa contra todo un Schalke, contra el que cosechamos un empate que pudo ser más. Y de este último partido, en el que el Racing se hizo grande, creció en Europa. Estoy orgullosa de este Racing que con garra y corage nosha llevadoen volandas a disfrutar de la UEFA, algo que ni siquiera soñábamos hace unos años. Ojalá no tengan que pasar otros 95 años para volver a vivir esto. Pero si no se vuelve a dar esta oportunidad, yo estaré mil veces agradecida por haber vivido este año glorioso del Racing. Les podré contar a mis hijos que vi al Racing jugar en París. Porque eso nunca se borrará de mi memoria, por muchos años que pasen.
¡Ánimo Racing, y a seguir luchando!
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